¿POR QUÉ PRACTICAMOS YOGA? parte 2

Por Eya Shifroni

 

¿Por qué practicamos Yoga?

 

Nuestra intención y actitud hacia nuestra práctica de yoga son muy importantes: ¡hace toda la diferencia entre hacer asanas como gimnasia o como yoga! Uno puede practicar yoga fácilmente solo como una cultura corporal. Para nosotros, los practicantes de (el maravilloso sistema de) Iyengar yoga, que conocemos tantas buenas instrucciones sobre las acciones del cuerpo en cada asana, es especialmente fácil obsesionarse con el cuerpo.

Es importante preguntarnos con sinceridad: ¿Por qué practicamos? ¿Qué queremos lograr? ¿Cuál es nuestro verdadero objetivo? ¿Estamos consumidos por los detalles técnicos de las asanas, tratando de perfeccionar capacidades físicas como fuerza y flexibilidad, o tenemos algo más en mente? ¿Nos acercamos a nuestro espacio de práctica como si fuera a un gimnasio? ¿O es el enfoque como estudiante entrando en un salón de clases o en un laboratorio?

La práctica del yoga no es solo una cultura corporal; no es un "entrenamiento". Nuestro objetivo final es conocernos a nosotros mismos. ¿Quién soy yo más allá de todos los movimientos y el ruido de los negocios de la vida? ¿Quién soy antes de definirme como: un hombre o una mujer, un indio o israelí, un estudiante o un maestro, un padre o un niño, un abogado o un conductor, etc.? ¿Quién soy yo debajo de todas estas etiquetas? ¿Más allá de todas estas apariencias? ¿Quién es o qué es el que nunca viene y nunca se va?

El yoga sostiene que en el núcleo mismo de nuestra existencia somos conciencia pura. Esta conciencia es como el escenario en el que se desarrolla el drama de nuestra vida. Somos actores en este drama. A veces jugamos bien y ganamos, a veces jugamos mal y perdemos, pero el escenario (conciencia) sigue siendo el mismo.

Sin embargo, esto no es obvio para nosotros; como menciona Patanjali (I.4 [1]), nos identificamos profundamente con las circunstancias de nuestra vida y con el papel que estamos desempeñando. Estamos demasiado involucrados con el drama de nuestra vida. Con nuestros éxitos y fracasos, con nuestras ganancias y pérdidas, con nuestros dolores y placeres. Todo este drama puede ser real, nuestro sufrimiento es real, pero, al mismo tiempo, hay más que solo esto en nosotros. Para darse cuenta de esto, Patanjali dice (I.12 [2]) que necesitamos práctica (abhyasa) y desapego o renunciación (vairagya). La práctica es un proceso de autoestudio hacia la realización de esta conciencia pura (purusha). La práctica es el reconocimiento de uno mismo como conciencia.

Abhyasa - Acción y esfuerzo


Abhyasa es el camino positivo, el camino de la acción y el esfuerzo. Es un esfuerzo por desarrollar y fomentar cualidades positivas, para transformarnos hacia una mayor estabilidad y ecuanimidad.

En el capítulo 1 de los Yoga Sutras, Patanjali define abhyasa (I.13 [3]) como un esfuerzo por estabilizar (sthitau yatnah) las fluctuaciones mentales (vritts). En I.14 [4] enumera los tres ingredientes o cualidades que son necesarios para lograrlo. Estos son:

Mucho tiempo (dirgha-kala)
Ininterrumpido (nairantarya)
Con reverencia y cuidado (satkara-asevitah)


Si se cumplen estas condiciones, la práctica se vuelve firme, sólida e inquebrantable como la tierra (dridha-bhumih).

Sin embargo, la naturaleza misma de nuestra mente es vacilar, cambiar y moverse hacia afuera, hacia los sentidos. Por tanto, la constancia y la perseverancia son un desafío. Cuando se interrumpe la práctica, se puede perder la serenidad mental previamente alcanzada y el compromiso que asumimos. Nuestro compromiso de “ponernos en el tapete” sin importar cómo nos sintamos o lo que esté sucediendo en nuestras vidas, ¡debería ser un ancla de estabilidad!

En el capítulo 2, Patanjali elabora y brinda más orientación sobre la práctica. En II.1 [1] describe el kriya yoga - el yoga de la acción y luego define el ashtanga yoga - el yoga de ocho miembros (II.28-55 y III.1-3).

¿Cómo debemos practicar?


La práctica es un proceso de aprendizaje y desarrollo. ¡Debemos respetar tanto nuestro proceso como el de todos los demás! Todos, según su constitución y aspiraciones, tendrán un proceso diferente. No tiene sentido comparar o juzgar. Todo lo que encontremos en el camino en el proceso es bueno; está funcionando para nosotros. La práctica es una exploración de nosotros mismos, un estudio de nuestro cuerpo, respiración, mente y sentidos. Nunca debería ser mecánico; debe ser divertido y agradable. Tenemos que realizar experimentos y comparar los efectos de diferentes escenarios y diferentes variaciones. A veces podemos encontrarnos en carreteras secundarias y, a veces, incluso perdernos, eso está bien; es parte del proceso de exploración.

Una cosa que podemos observar fácilmente es nuestra tendencia a impresionar, comparar y competir. Son impulsos muy naturales, pero no son beneficiosos para nuestro proceso de desarrollo. No tiene sentido compararnos con los demás. También es imposible: nunca podremos conocer la situación o las circunstancias de la vida del estudiante que está a nuestro lado.

Debemos abordar nuestra práctica con la actitud correcta, la mentalidad correcta. Cuando practicamos, debemos ser conscientes y reflexivos. Nuestra práctica es nuestro laboratorio psicofísico, un laboratorio de autoestudio (svadhyaya), un laboratorio para trabajar con y sobre todo nuestro ser. No es importante cómo se ve la asana desde fuera, sino cómo se siente por dentro. La esencia de una asana no se puede capturar con una foto. Por lo tanto, cuando haces una pose para la cámara, no estás haciendo una asana. El propósito de hacer una asana es sentir más. El cuerpo es un campo (kshetra) de sensaciones (sparsha). Si estamos obsesionados con el desempeño, no experimentaremos este campo de sensaciones y no desarrollaremos conciencia y sensibilidad.

El objeto de estudio es todo nuestro ser y las asanas y otras herramientas o extremidades yóguicas son el lenguaje a través del cual realizamos este estudio. El proceso es para el desarrollo de todo nuestro ser. Necesitamos desarrollar capacidades y actitudes como sensibilidad, estabilidad, flexibilidad (física y mental), perseverancia, autodisciplina, equilibrio y ecuanimidad. Estas capacidades son psicofísicas: pertenecen tanto al cuerpo como a la mente.

Deje que sus necesidades, en lugar de su voluntad, dicten lo que hace en su práctica; use y mejore sus capacidades y respete sus limitaciones.

Vairagya - Aceptación total


El segundo componente de la disciplina yóguica es vairagya. Vairagya es ausencia de deseos, desapasionamiento, dejar ir y renunciación. ¿Cómo podemos vivir sin deseos y ansias? ¿Es esto realmente posible en nuestra sociedad moderna que nos tienta a querer siempre más y más?

Vairagya es estar de acuerdo en aceptar la realidad tal como es. Por lo general, no estamos preparados para aceptar las cosas como son. Queremos más placer y menos dolor, más ganancia y fama, y ​​menos pérdida y culpa. Para aceptar la realidad tal como es, debemos reconocer que:

  • No podemos hacer todo; somos innatamente limitados,

  • No podemos tener todo, ya sea material o social. No puedo tener el bonito apartamento, carro... y no siempre puedo hacer que alguien más me quiera.

  • No podemos controlarlo todo, y menos aún el flujo del tiempo y el inevitable cambio de todo. Envejeceremos, tendremos que renunciar a todas nuestras posesiones y nuestras relaciones, y un día, moriremos.


Vairagya no significa falta de voluntad; no significa que no queramos aprender, desarrollarnos o experimentar alegría y amor. Significa que tenemos que aceptar plenamente todas estas inevitabilidades.

[1] tapah svadhyaya ishvara-pranidhana kriya-yogah

El celo ardiente en la práctica, el autoestudio de las Escrituras y la entrega a Dios son los actos del yoga.

[1] En otras ocasiones, el vidente se identifica con la conciencia fluctuante

(Traducciones tomadas de Lus sobre los Yogasutras de Patanjali, por B.K.S. Iyengar)

[2] La práctica y el desapego son los medios para aquietar los movimientos de la conciencia.

[3] La práctica es el esfuerzo inquebrantable para calmar estas fluctuaciones.

[4] sa tu dirgha kala nairantairya satkara asevitah dridha bhumih

La práctica prolongada, ininterrumpida y alerta es la base firme para contener las fluctuaciones.

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Texto original en inglés: https://eyalshifroni.com/why-do-we-practice-yoga-2/

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